El Seminario Bíblico Hispano fue fundado para preparar hombres y mujeres que sirven a la iglesia de Jesucristo o instituciones para-eclesiásticas. Esta tarea se lleva a cabo a través de una enseñanza bíblica-teológica dentro del contexto cultural hispano.
Como iglesias hispanas en los Estados Unidos tenemos la responsabilidad de compartir el Evangelio dentro de nuestra propia cultura y tradición. Comprendemos que nuestra gente necesita fortalecer su fe en Dios en el lenguaje de su preferencia y nuestros líderes a iglesias se esfuerzan por llenar esa necesidad.
El Seminario Evangélico Hispanoamericano, como primero se llamó al Seminario Bíblico Hispano, comenzó su ministerio el 4 de enero de 1973, bajo la supervisión y patrocinio de la Conferencia General Bautista (Baptist General Conference) y un grupo de pastores y líderes hispanos de la ciudad de Chicago.
Como todo ministerio en proceso de crecimiento, el Seminario ha experimentado tiempos muy buenos y épocas críticas. Sin embargo, nunca ha cerrado sus puertas y siempre ha servido con fidelidad al pueblo hispano. Aún más, el Seminario continúa expandiendo su visión y afronta con fe y valor los desafíos de la sociedad actual ¡A Dios sea la Gloria!
Desde sus inicios, el Seminario ha servido no sólo como un vehículo para preparar pastores y obreros de la Conferencia General Bautista, sino que cientos de obreros hispanos, hombres y mujeres, de diferentes denominaciones han encontrado en el Seminario el lugar idóneo para prepararse mejor como obreros del Señor y en su propio idioma.
En la actualidad el Seminario continúa el reto de preparar creyentes, hombres y mujeres, que prediquen el mensaje de las Buenas Nuevas y que sean aptos para cosechar con gozo, fe, amor y valor el fruto de los campos que están listos para la siega.
Con ese propósito ofrece diferentes programas académicos diseñados para preparar al obrero de Jesucristo de acuerdo a su vocación y llamado.
Creemos que la educación cristiana es un factor imprescindible en el crecimiento y desarrollo de la vida espiritual de cada creyente. Enfocamos tres objetivos: el evangelismo, la edificación y la educación; hacemos hincapié en la conversión a Cristo, el conocimiento de las Sagradas Escrituras, la vida cristiana, la comunión entre los creyentes y el evangelismo.
En la Biblia como la palabra de Dios, completamente inspirada y sin error en los manuscritos originales. En su autoridad, la cual es suprema y suficiente en todos los aspectos de fe y conducta.
En un solo Dios vivo y verdadero, que ha existido eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En Dios Padre, perfecto en santidad, poder, sabiduría y amor. El que salva del pecado y de la muerte eterna a todo ser humano que viene a Él por medio de Jesucristo su Hijo.
En Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, concebido por el Espíritu Santo, en su nacimiento virginal, en su vida sin pecado, en sus milagros y enseñanzas.
En su muerte vicaria, en su resurrección corporal, en su ascensión al cielo y en su visible retorno a la tierra y el establecimiento de su reino.
En el Espíritu Santo, quien fue enviado por el Padre y el Hijo para convencer al mundo de pecado de justicia y de juicio para regenerar, santificar, y colmar de poder a todo aquel que cree en Cristo.
En que todo hombre por naturaleza y elección es pecador y por lo tanto su alma está bajo eterna condenación.
En la regeneración del alma solamente mediante la fe en Cristo Jesús, sin el uso de algún rito o sacramento.
En la iglesia universal, la cual es un cuerpo viviente y espiritual del cual Cristo es la cabeza y todas las personas regeneradas son sus miembros.
En la autonomía de la iglesia local y en la igualdad de todos los creyentes en Cristo.
En que el cristiano ha de vivir para la gloria de Dios, ha de seguir la paz con todos y la santidad sin la cual nadie verá a Dios.
En la resurrección del cuerpo, en el juicio final de los impíos, en la eterna felicidad de los justos y en el eterno sufrimiento de los impíos.
Nuestro reto gira en torno a la gran comunidad hispana que vive en los Estados Unidos. Sentimos la enorme responsabilidad de ser el instrumento que les lleve a conocer a Cristo Jesús como Salvador y Señor y quien es el único camino hacia Dios. Esta tarea no es de una persona o de una iglesia solamente, sino es labor de todas las iglesias en conjunto.
Por esta razón, necesitamos de más cristianos comprometidos que ayuden a llevar a cabo esta enorme tarea. Le animamos a que redoble sus esfuerzos y siga sirviendo al Señor Jesús a través de los programas de su iglesia local. Asimismo, le instamos a apoyarnos y enviar sus ofrendas para el mejor cumplimiento de nuestra misión, y finalmente le invitamos a que participe activamente en las reuniones regulares.